CHILE, ADAPTACIÓN Y RESILENCIA DESPUÉS DE INCENDIOS FORESTALES

VIVÊNCIAS

En enero de este año, Chile sufrió los incendios más catastróficos que registre su historia, los que destruyeron alrededor de 600.000 hectáreas de plantaciones, bosque nativo, pastizales y suelo agrícola. El fuego fue tan intenso que destruyó comunidades completas.

Mientras Chile inicia la enorme tarea de recuperar los paisajes devastados por los incendios, tenemos el imperativo y la oportunidad de hacer las cosas mejor. En este viaje de estudio de NGP, organizado en conjunto por Mininco, Arauco y WWF Chile, iremos a la región del Maule en la zona central de Chile, la cual recibió el mayor daño. Del 21 al 25 de noviembre, asistentes de todo el mundo aprenderán y compartirán percepciones y experiencias a la vez que intentamos generar soluciones para restaurar los paisajes, recuperar los servicios de los ecosistemas para las comunidades locales y fortalecer su resiliencia.

Queda claro que se requieren nuevos enfoques. Al tiempo que buscamos restaurar los bosques y paisajes destruidos por el fuego, tenemos que repensar nuestro orientación sobre el diseño y la ordenación del paisaje para disminuir el riesgo de incendio en el nuevo paradigma climático. Se puede ayudar a mejorar la resistencia al fuego con la sustitución de vastas áreas contiguas de plantaciones de monocultivo por mosaicos de distintas especies y edades, intercalados con corredores de biodiversidad, áreas restauradas de vegetación nativa y áreas agrícolas. Pero no basta con esto: Se necesitan estrategias más adaptativas con una fuerte participación de la comunidad local para permitir respuestas rápidas y eficaces ante eventos impredecibles. 

Este blog fue escrito por un participante en el viaje de estudios Barney Jeffries. También puede seguir el recorrido en # NGP2017

Día 1 - Incendios y el futuro

DÍA 1 - INCENDIOS Y EL FUTURO

En enero de 2017, Chile fue afectado por los peores incendios forestales de su historia. Cerca de 600,000 hectáreas de plantaciones, bosque nativo, praderas y tierra agrícola fueron destruidas, 11 personas perdieron la vida y muchas más perdieron sus casas y fuentes de trabajo.

Fue el comienzo de un año en el que ocurrieron incendios forestales catastróficos, desde Portugal a California. Pero el 2017 no fue una anomalía: mientras el cambio climático aumenta las temperaturas y la duración de las sequías, todo indica que en años venideros seremos testigos de incendios más frecuentes, y más extremos.

Por lo tanto, tenemos dos mandatos urgentes. Necesitamos restaurar el paisaje devastado por el fuego, y necesitamos encontrar la forma de disminuir el riesgo de incendio en el futuro.

Para encontrar soluciones a estos desafíos, personas de todo el mundo han venido a Chile a ser parte de este tour de estudio NGP. El evento se inicia en Santiago con un seminario de un día en el que participarán más de 100 personas. Durante la jornada de presentaciones y conversaciones se darán a conocer diversas visiones sobre restauración del paisaje, planes para mejorar la resiliencia al fuego, las barreras que se interponen y las posibles soluciones para superarlas.

Arauco y CMPC, las mayores empresas forestales de Chile y co-anfitrionas de este tour de estudio, sufrieron pérdidas significativas debido a los incendios forestales este año. Desde entonces, ambas compañías han desarrollado planes para la restauración de sus plantaciones, bosques y otras tierras que fueron arrasadas por el fuego, y para prevenir y combatir los incendios en el futuro.

Estos planes incluyen diversas medidas prácticas para combatir incendios, entre ellas la extracción de material inflamable para crear zonas de amortiguación alrededor de los pueblos y caseríos, la implementación de estrategias de prevención comunitarias y la inversión en equipo adicional para el combate de incendio, incluyendo aviones y mayor acceso al agua.

Un punto clave es la importancia de tener buenos vínculos comunitarios – particularmente cuando el 99% de los incendios son provocados por personas, ya sea en forma accidental o intencional. Julian Ozanne, de New Forests Company, el miembro más nuevo de NGP de África Oriental, lo resume bien cuando señala, “Siempre dijimos que un indicador de nuestro éxito sería que si tuviésemos un incendio, todos nuestros vecinos saldrían a ayudarnos a combatirlo”. Eso sólo sucederá si los vecinos tienen un buen vínculo con la empresa y se benefician de la presencia de las plantaciones en el área.  

Aunque los incendios forestales pueden ser desastrosos, la respuesta ante ellos puede ser positiva. La necesidad de restaurar la tierra arrasada por el fuego, y la de múltiples grupos de interés en cooperar en el combate y prevención de incendios, ofrece la oportunidad de desarrollar un manejo del paisaje de una forma más inclusiva, resiliente y sostenible.

Esto se conecta con diversas iniciativas globales, entre ellas el Acuerdo de París, los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y el Desafío de Bonn en cuanto a la restauración de la tierra degradada. Tal como señala Rodrigo Catalán,  director de conservación de WWF Chile, necesitamos aprovechar el momento y encauzar el impulso.

Estaremos discutiendo sobre cómo hacerlo dentro de los próximos días. 

Día 1 - Incendios y el futuro

Día 2 - Recuperación en Santa Olga

DÍA 2 - RECUPERACIÓN EN SANTA OLGA

El 15 de enero, los primeros focos de incendio se iniciaron aproximadamente a 50 km del pueblo de Santa Olga. Diez días después, una serie de incendios se combinaron para formar una hoguera de 200 km de largo, que avanzaba 1,5 km por minuto. Un incendio adquiere la clasificación de “extremo” si es que libera una energía superior a 10.000 kilowatts por minuto. Éste  liberaba más de 30.000 kilowatts.

El 24 de enero se produjo la evacuación de las 6.000 casas de Santa Olga. Al día siguiente, el fuego consumió arrasó con el poblado.

Al visitar el lugar hoy, las cicatrices aún están vivas. Sobre las laderas de los alrededores se observan troncos de pinos carbonizados, y casi nada queda del pueblo.  

Pero la recuperación está en marcha. Hay familias que han vuelto para recibir casas recién construidas, y se han desarrollado planes para la construcción de un nuevo colegio y centro comunitario.

Es un esfuerzo impresionante, que involucra la colaboración cercana entre el Ministerio de Vivienda, el gobierno local, miembros de la comunidad, ONG’s y empresas privadas –incluyendo Arauco y CMPC, cuyas operaciones forestales dominan el paisaje de esta región. Todos estos actores entraron en acción rápidamente, pero no sin antes desarrollar un plan maestro de reconstrucción con el que todos estuvieran de acuerdo.

Más que restaurar lo perdido, el plan es lograr que las cosas sean mejores que antes. Además de nuevas viviendas, se han planificado alrededor de 25 proyectos que apuntan a generar oportunidades de empleo y mejorar la calidad de vida y la resiliencia de la comunidad.

Uno de los proyectos involucra instalar una red hídrica. La escasez de agua ya era un problema antes de los incendios, con un pozo y un arroyo como única fuente de abastecimiento para la creciente población. Ahora, con el apoyo de Arauco, se bombeará agua a través de un conducto de 15 km de largo, con lo cual los residentes de Santa Olga tendrán acceso a un suministro confiable de agua potable.

También se va a construir un nuevo parque. Se trata de un área verde de vegetación nativa a orillas del arroyo, que entregará un espacio  para la recreación y realización de eventos culturales, además de mejorar el medio ambiente local y la captación de agua.

En Santa Olga, la tragedia de los incendios unió a la gente, y existe una la oportunidad real de construir un mejor futuro. ¿Podría ocurrir lo mismo a una mayor escala, restaurando paisajes completos de tal forma que las personas y la naturaleza se beneficien?

Esa es la pregunta sobre la cual estaremos reflexionando a medida que avanza la gira de estudios.

Día 2 - Recuperación en Santa Olga

Día 3 - Mirando al paisaje

DÍA 3 -MIRANDO HACIA EL PAISAJE

Ayer vimos los esfuerzos que se han hecho para restaurar el pueblo de Santa Olga. Pero invertir recursos en la reconstrucción de un pequeño poblado es una cosa: restaurar un paisaje completo es otra totalmente distinta.

La escala de la devastación causada por los incendios de este año –y la tarea que hay por delante—es casi inconcebible. Kilómetro tras kilómetro, nada queda salvo los esqueletos negros de los pinos. Algunas áreas ya han sido despejadas, pero salvaguardar toda esta madera antes de que se pudra será una tarea titánica –particularmente en el caso de los árboles más jóvenes, que tienen poco valor económico. Luego tenemos la necesidad de asegurar que las laderas desnudas no sucumban ante la erosión y los desprendimientos.

Eso viene antes de pensar siquiera en replantar. En el vivero de Arauco, la primera parada del día, están intensificando la producción con el objetivo de propagar 45 millones de brotes, listos para ser plantados en abril del próximo año: 30 millones de pino radiata, 10 millones de eucaliptus y una amplia variedad de especies nativas.

Sin embargo, existe un sentimiento de que lo que viene a continuación no debería simplemente repetir lo que se ha hecho hasta ahora. Los incendios nos han entregado un lienzo en blanco sobre el cual diseñar algo mejor –no sólo para reducir el riesgo de incendios, sino también para crear un paisaje que sea más resiliente ante otros impactos climáticos, ambientales y socio-económicos.

El Maule es la zona maderera de Chile. Históricamente, gran parte de la región ha sido cubierta con grandes bloques de plantaciones de monocultivos – y en muchos lugares la economía también carece de diversidad. Mientras que Arauco y CMPC son los mayores actores, existen más de 150 pequeños aserraderos en la región, que probablemente sentirán los efectos de los incendios por años.

En lugares como Empedraro, casi todos trabajan en el sector forestal—pero muchos hoy enfrentan un futuro incierto. En este sentido, Arauco ha estado apoyando a una cooperativa que recolecta hongos y hierbas medicinales del bosque que luego comercializa –aunque hoy han tenido que buscar otras especies ya que a consecuencia de los incendios lo que crece sufrió un cambio.

La compañía también comercializa una bebida a base del maqui, un fruto nativo que se recolecta en el bosque y que es considerado un “superalimento”. Iniciativas como esta ayudan a agregar valor al bosque nativo y contribuyen un ingreso alternativo en áreas rurales.

También existen inquietudes urgentes sobre la conservación que necesitan ser abordadas tras los incendios. El ruil es una especie de árbol endémico que se encuentra en peligro crítico de extinción. El año pasado sólo 350 hectáreas de bosque de ruil quedaban en el mundo, y más de la mitad fueron destruidas por los incendios.

Visitaremos uno de estos sitios, que CMPC designó como área alto valor de conservación (AVC), comprometiendo su restauración y extensión (la conservación y mejora de áreas AVC es uno de los principios esenciales de NGP, así como un requerimiento del FSC). Será una gran tarea.

Nuestra última parada del día es Name, donde los incendios aceleraron uno de los proyectos AVC de Arauco. Aquí se habían plantado pinos hasta el borde de un importante humedal. Tras los incendios, éstos han sido eliminados y se replantó una zona de amortiguación de 50 metros con vegetación nativa, a beneficio de los cisnes de cuello negro y muchas otras especies que acuden al lago.

Pero unos cuantos proyectos y áreas de conservación aisladas no son suficientes. El gran desafío es construir sobre estos esfuerzos y vincularlos a otros a lo largo de todo el paisaje. Es un desafío que surge con regularidad en NGP y muchos otros foros. También es mucho más fácil decirlo que hacerlo. Pero por lo menos hoy es hora de intentarlo. 

Día 4 - In vino veritas

DÍA 4 - IN VINO VERITAS

¿Qué podemos aprender del vino?

La viña Cucha Cucha es más que un lugar hermoso donde realizar una jornada de reflexión tras nuestro último día de visitas en terreno. La viña más antigua de Chile –algunas vides tienen más de 250 años—se encuentra ubicada en las cercanías de la planta de celulosa de Arauco ubicada en el Valle del Itata.

Cuando Arauco construyó la planta, más de 5.000 viñateros del valle estaban preocupados del impacto que ésta tendría. Por lo tanto, Arauco compró una viña y se propuso demostrar ser un buen vecino.

La mayoría son productores de pequeña escala, y pocos podían vivir únicamente de la producción de vino, que en gran parte se vendía barato, a granel, a intermediarios que luego vendían a empresas más grandes. Y aunque son apasionados por su vino, las técnicas y los equipos que utilizan son, en su mayoría, lo que heredaron de sus abuelos.

Arauco contrató a un enólogo para que trabajara con los viñateros vecinos, entregando capacitación y apoyo técnico, además de asistencia para establecer cooperativas con el fin de mejorar su posición negociadora. La empresa además les permite usar su máquina embotelladora y sus bodegas. También abrió una tienda de vinos en el valle, donde los pequeños productores hoy tienen la oportunidad de vender sus vinos de manera directa y así hacerse de un nombre en el rubro.

La iniciativa ha tenido un gran impacto. Un viñatero, Don Goio, hoy vende su premiado espumante en todo el mundo, y otros viñateros han visto cómo se triplica el precio de sus uvas.

Mientras tanto, Arauco tiene grandes planes para Cucha Cucha, incluyendo un hotel para atraer a los turistas vinícolas y así poner al Valle del Itata en el mapa. Esto sólo funcionará si es que los pequeños productores aledaños también producen excelentes vino, por lo tanto, apoyarlos es algo que beneficia a los intereses de la empresa.

Este es un gran ejemplo de la creación de valor compartido, un concepto del que hablamos bastante en NGP. Asimismo, el trabajo que las empresas vienen desarrollando con las comunidades locales para mejorar la prevención de incendios también genera beneficios mutuos—por ejemplo, los proyectos para mejorar el abastecimiento de agua en localidades remotas no sólo benefician a la gente que allí vive, sino que son importantes para el combate de incendios. Igualmente, las experiencias en otros lugares enseñan que las personas tienen menos probabilidad de iniciar incendios –y más probabilidades de alertar si esto ocurre—cuando tienen intereses comprometidos en el éxito de las plantaciones.

Las iniciativas de valor compartido también pueden ayudar a mejorar la comunicación, construir confianza y acercar a la gente –y eso es esencial para el éxito de los enfoques a escala de paisaje. La restauración de estos paisajes, si se lleva a cabo de manera resiliente e inclusiva, va a requerir de la cooperación entre un amplio rango de grupos de interés.

El resultado está lejos de ser claro, pero por lo menos existen buenos vínculos como para iniciar una conversación—tal vez en torno a una copa de vino. 

Día 5- Preguntas ... y respuestas?

DÍA 5- PREGUNTAS ... Y RESPUESTAS?

A lo largo de esta gira de estudios hemos estado hacienda preguntas. Nuestro último día es una oportunidad para, por lo menos, encontrar respuestas.

Específicamente, hemos estado discutiendo la pregunta dominante que fue presentada en nuestro artículo de reflexión: ¿Cómo puede la restauración del paisaje luego de incendios forestales de gran escala mejorar la resiliencia socio-ecológica? Y hemos estado investigando los distintos enfoques que se necesitan para que esto ocurra: las políticas e iniciativas de administración, los modelos de negocio y mecanismos financieros, y las prácticas de manejo en terreno.

Durante la semana, hubo varios momentos en los que nos dividimos en seis grupos para discutir estas preguntas. Hoy, nuevamente nos juntamos en grupo para acotar nuestras ideas hasta obtener las dos mejores soluciones en cada área. Cada grupo luego las presenta al resto de los participantes –y todo votamos por nuestras favoritas. Esto introduce un grado de sana competencia, aunque la verdad es que hay muchas buenas propuestas, y muchas de ellas se superponen entre sí.

Aunque Chile tiene sus propios desafíos que enfrentar, en estas discusiones siempre es valiosa la perspectiva de los participantes extranjeros –desde China a Brasil, desde Portugal a Uganda. Y a la inversa, muchas de las cosas que hemos visto y oído en Chile son igualmente relevantes en otros contextos.

Estaremos resumiendo estas discusiones en un informe separado, pero existen ciertos temas recurrentes que son clave:

·         Cuando se trata de incendios, la prevención es mejor que la cura –y eso se traduce mayormente en trabajo con las comunidades. Si se benefician de la presencia de plantaciones en el paisaje, entonces tienen un interés comprometido con la prevención de incendios forestales—esto significa que no inician los incendios de manera intencional o por negligencia, sino que alertan rápidamente y ayudan en la primera línea de defensa.  

·         Diversidad – en el paisaje y la economía – aumenta la resiliencia. Pero tienen que existir maneras de incentivar otros usos de suelo y otras actividades más allá de la producción de madera. Entre las ideas que se discutieron se encuentran pagos por servicios ecosistémicos, bonos de carbono, exenciones fiscales o subvenciones, productos forestales no madereros, la agrosilvicultura, y los bonos verdes.

·         El gobierno se encuentra notoriamente ausente del desregularizado sector forestal de Chile, pero existe el consenso (incluyendo las grandes compañías) de que tiene un rol que jugar –en apoyar la coordinación e implementación de visiones y planes a nivel de escala de paisaje, y en la entrega tanto de la zanahoria (subvenciones/exenciones fiscales) como del palo (legislación/ejecución). Algo que el nuevo gobierno de Chile debe considerar…

Los participantes en la sala pertenecientes a WWF, el World Resources Institute y otras ONG’s, así como las empresas en sí, ya están involucradas en iniciativas que trabajan hacia los resultados que todos queremos ver, y se presentan una serie de propuestas concretas.

Lo fundamental es que estas discusiones no se mueran en la parra una vez que esta semana termine. Los incendios del verano pasado son una catástrofe que no podemos darnos el lujo de repetir – y una oportunidad que no podemos darnos el lujo de perder. 

DIARIO DE UN PERIODISTA

Barney Jeffries

Incendios forestales y restauración del paisaje: una agenda para Chile


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